MAZUNTE

•septiembre 14, 2012 • 1 comentario

Todos necesitamos un lugar donde refugiarnos para cobrar fuerzas y enfrentar los grandes retos que nos encontramos en el camino. Todos necesitamos un baño de sol para no perdernos en la oscuridad. Ese lugar es diferente para cada persona. Para algunos es un lugar inventado, para otros, es un lugar que ya conocen y al que quisieran volver en algún momento. En mi caso, mi lugar es uno que ya he visitado y que deseo o necesito visitar de nuevo. Este lugar  cambia un poco según el momento que esté viviendo. Después de varios días de enfermedad en los que la debilidad se ha aferrado a mí, me hace mucha falta cambiar de aires. Quizá no tengo la oportunidad de hacerlo en este instante, pero tengo la magia de mis recuerdos y la fuerza de mi imaginación…

Cuándo ni el sueño ni el insomnio me ayudan y ni mis labios ni mis manos pueden expresarse, viajo. Viajo en silencio y sin palabras. Viajo al estilo de Depeche Mode:  no tengo que moverme (World in my eyes).  Lo único que puede quitarme la sensación de encierro y sacarme del trance hoy, es ir a ese lugar que tanto ronda mis pensamientos, que me llama constantemente y al que regresaré en cuanto me sea posible. Lo conocí hace tres años, en agosto del 2009. Mi esposo, las niñas y yo estábamos empezando nuestra vida juntos y fue el primer viaje que hicimos los cuatro. Las niñas y yo queríamos ir a la playa. Yo ya necesitaba escuchar la voz de las olas, las cuales a veces me hablan con ternura; otras, con pasión; y, rara vez, con violencia. Las he oído pocas veces en mi vida, pues, desafortunadamente, no voy a la playa tan seguido como quisiera. Mi alma de sirena necesita el mar para cargarse de energía, para respirar, para mantenerse de pie.  Mi esposo escogió Mazunte. Jamás había ido a ese lugar. Sólo una vez había escuchado hablar sobre él.  Mazunte está cerca de Puerto Escondido,  de Puerto Ángel y de Zipolite en Oaxaca.

Mi playa favorita

La palabra Mazunte viene del  náhuatl. Tiene dos posibles significados. Se dice que se deriva de “maxotetia” que significa “por favor

Aquí lavan la ropa con amor.

deposita huevos aquí”. También se dice que se deriva de “mizontle”, especie de cangrejo de colores blanco, rojo y azul que abundaba en esta zona. En el animal que yo pienso cuando escucho Mazunte es en la tortuga. Cada año las tortugas llegan a sus playas a desovar. Un maravilloso espectáculo de la naturaleza que no me ha tocado vivir todavía. Aquí se protege a las tortugas y se busca que los turistas tomen consciencia de que este hermoso animal está en peligro de extinción. Para aprender sobre las tortugas, uno puede visitar el Centro Mexicano de la Tortuga. El objetivo de este lugar es difundir el valor de estos seres vivos en peligro de extinción para lograr que se respete su vida. En el Centro Mexicano de la Tortuga uno puede conocer  y aprender sobre diversas especies de tortugas ; además aquí curan a las tortugas heridas y las ayudan a salir adelante, a sobrevivir. 

Lo que más me gusta de Mazunte es su naturaleza. Es un lugar donde uno se puede olvidar de la ciudad, del ruido, del estrés, de todo. Prácticamente no hay señal de celular y sólo hay pocos sitios con internet para mantenerse comunicado. Casi no hay coches. No hay grandes edificios ni casas. Por el contrario, todo es increíblemente sencillo en este lugar. Algunas casas parecen cabañas. Los restaurantes son pequeños, familiares y al instante uno se siente bienvenido. Por supuesto no es un lugar para las personas que amen los lujos y las fiestas. Aquí uno se ve obligado a convivir con la naturaleza, a liberarse de todas las cadenas que nos pone la gran ciudad. Hay árboles y flores por doquier. La música que se escucha  es totalmente natural: es la noche que canta, es una orquesta de animales, de insectos, de mar y de viento.

La Vida en Mazunte

La playa es muy hermosa y tranquila. A diferencia de otros lugares, no hay multitudes de personas peleando por un buen lugar para asolearse ni tampoco hay tantos vendedores como en Acapulco, donde uno no puede relajarse porque cada cinco minutos alquien quiere vendernos algo. Por lo tanto uno puede estar tranquilo en la playa. Al llegar hundí mis pies en la arena y dejé que las olas me saludaran. El sonido del mar siempre me ha hipnotizado y podría quedarme ahí horas enteras mirando al cielo, inmóvil.  ¡Así me gustaría estar ahora!  Claro que también se pueden hacer más cosas que sólo contemplar la naturaleza. Dimos un paseo en lancha y los delfines nadaban junto a nosotros. Yo amo a los delfines. Cuando tenía 4 años, con mis papás fuimos a la Isla de las Isabeles en Nayarit. Fue un largo viaje y antes de ir a la isla, pasamos la noche en San Blas. Al día siguiente nos llevaron en lancha a la isla. El recuerdo que prevalece en mí es el de los delfines nadando a nuestro lado, acompañándonos en el camino. En Mazunte tuvimos una experiencia parecida y yo no podía dejar de sonreír mientras observaba a los delfines divertirse muy cerquita de nosotros. Me pasé la casi todo el tiempo tratando de tomarles una buena foto pero lo único que pude atrapar fue la borrosa silueta de uno de ellos. El objetivo principal de ese paseo en lancha era ver a las tortugas y nadar cerca de una de ellas. Para mí no podría resultar mejor puesto que los delfines y las tortugas son mis animales favoritos. La mayoría de las tortugas que vimos eran parejas apareándose, nos tocó el momento romántico del día y por supuesto no faltaron las bromas y las risitas chistosas de algunos. Más tarde el guía vio una tortuga solita, se lanzó por ella y la atrapó. Algunos nos aventamos al agua y estuvimos cerca de ella. Después,  con mucho cuidado, sin lastimarla, la subió a la lancha sólo por unos instantes. Por último fuimos testigos de su triunfal regreso al agua. Tuvimos unos refrescantes minutos en el agua antes de subirnos  a la lancha y regresar a la playa.

Caminando en Mazunte

En Mazunte no sólo hay arena, brisa y mar; también hay una montaña, muchísimos árboles y una gran variedad de flores. Mazunte es azul y es verde:  el paraíso. Su noche es un oasis de paz. Por contemplarla, no quería dormirme. La primera vez que fuimos, cayó una fuerte tormenta. En la densa negrura sólo se veían los truenos. Su sonido era tan estruendoso como fabuloso. Recuerdo que dormí poco esa noche. Siempre he sido una feliz insomne irremediablemente enamorada de la noche. En Mazunte hay más naturaleza que tecnología. Por eso hay poca iluminación en la noche y en los lugares donde no llega  luz, en verdad no se ve nada. La segunda vez que fui a Mazunte, mi esposo y yo después de cenar, muy cansados, decidimos regresar a nuestra cabaña. Fue un largo recorrido y la única manera de ver hacia donde íbamos era con la poca luz del  celular que afortunadamente llevábamos con nosotros.

En la tarde o en la noche hay varios lugares para cenar, para tomar una copita e inclusive para jugar scrabble. Recuerdo el mini bar de una mujer italiana muy agradable y platicadora, quien estaba feliz en Mazunte y no tenía planes para regresar a Italia. Ahí uno se puede tomar una copita, un delicioso postre y disfrutar de la música o de una película. El lugar que más me gustó se llama Kumbala. En ese lugar hay música, se puede cenar a gusto, los dueños son también muy agradables. Hay juegos como scrabble, backgammon y también hay varios libros interesantes que uno puede leer mientras está ahí.

Recorrido en la lancha y las tortugas en pleno romance.

Las personas son abiertas, respetuosas y tolerantes. No hay moda que seguir ni prejuicio que sufrir.  Cada persona es libre de ser ella misma. Por eso me sentí en casa, mi yo hippie-bicho raro se sintió cómodo aquí.

Desafortunadamente uno no puede quedarse eternamente en el paraíso. ¡Adiós Mazunte!

En días como hoy, cuando la nostalgia emerge, me pregunto si me funcionaría juntar los pies y repetir tres veces “Quiero regresar a Mazunte. Quiero regresar a Mazunte. Quiero regresar a Mazunte.”, como lo hizo Dorotea para salir de Oz y regresar a su casa en Kansas.

My Friendship Bracelets

•mayo 26, 2012 • 2 comentarios

I have always loved friendship bracelets and they have always had a special meaning to me. I made my first one when I was about 14 years old.  I made the bracelets for my friends and for me. We used to wear them until they fell off. I really never knew why, but it was supposed to be like that.   Now I know the reason. According to what I read, these bracelets come from the Native American Indians particularly from Central America.  It took love and hard work to make them so the person who received it was supposed to honor this work by wearing the bracelet until it fell off naturally. Or it could also be that the person who receives the bracelet can make a wish and when  it falls off, the wish will come true.  What I believe is that they are special gifts for friends. And well, I still use them until they fall off even though I made them myself.

The first bracelets I made were very simple, but it was a start. I gave them to my close friends. I was determined to improve. A friend, who has been like a brother to me, taught me how to make “chevrons” in bracelets. This gave me the possibility to combine more colors and to make more elaborated bracelets. Unfortunately the bracelet he gave me fall off a week later. It made me sad.   But well, maybe my wish was granted very soon and that’s why it fell off so quickly. I don’t remember.  After high school most of my friends stopped making friendship bracelets and even forgot about them. Not me.  Making them is is a way I can express myself and it is also an opportunity to play with colors and create something beautiful.  And making bracelets, like knitting and even drawing, is a therapy for me. It keeps my mind and my hands busy, it relaxes me and helps me to deal with problems and difficult moments.  Besides writing, these are the things that help me pull myself together in times of trouble or loneliness.


This is a chevron…:)

These bracelets have also been a way of communication with my friends who live faraway.  I make them to express how I feel for them, to let them know that I’m thinking about them. I send them as a symbol of friendship from their crazy Mexican friend.

I can also say that making a bracelet, for me, is a metaphor of how I live my life. That is, for making a bracelet first you need to think about the pattern: what you want to do.  In life, first you need to have a goal or a dream, what you want to accomplish.  Then you need to get the materials you need for your bracelets: how many embroidery threads, how long will they be and which colors do you want.  

In life you need to choose the roads that will lead you to your dream, the people who can help you, the place where you will acquire the knowledge you need, the time you are going to dedicate to achieving this goal. After that, you need a lot of patience to tie the corresponding knots to create your bracelet. Obviously, you begin with a simple one and the more skilled you become, the more complex your bracelets will be. It takes time and it is difficult to undo the mistakes. The knots are tight and threads are thin, sometimes it hurts the fingers, sometimes the thread is very tangled. Sometimes one can get lost in directions or the combination of colors we chose is not as great as we expected.  The same thing happens with our dream, with the goal we have for our future. We need a lot of patience to get closer to making our dream come true or to accomplish our goal.  On our way to get there we will find a lot of obstacles we will have to overcome, we may take the wrong way, the job we chose or the major we studied may not lead us to where we wanted to go and maybe when we’re almost there, we may realize that it was not exactly what we wanted or expected.  So we wonder if we chose the right combination of colors, if  our goal is what we really want. We question our ability to make bracelets, we question our ability to accomplish our goals. We doubt. We suffer. We think about giving up and starting over.  And yes, sometimes the bracelet is not just what we really wanted, nor is our goal or dream.  We are disappointed.  And we may  end up starting over. The good thing about that is that when we do that,  we  will have all the knowledge we have accumulated from the previous experience. After the frustration and sometimes the pain, we will stand up and continue working on the bracelet until we get it right; we will stand up and continue fighting to accomplish our goal or making our dreams come true.  But this time we will be stronger and more prepared.

The most important thing is not to give up, to keep on trying and fighting.  At the end, there will be lots of beautiful bracelets to wear and to give and, for some people, even to sell. And talking about life, we would have lived a fulfilling live, because we would have worked very hard to make our dreams come true, without giving up.

If you’re interested in learning how to make friendship bracelets there are several websites on the net. In my case, I love these two:

http://friendship-bracelets.net/  and http://hbernb.atspace.com/ .  There are lots of patterns and the directions are easy to understand.

And now it’s time to find a new design for my collection. My hands are restless today…

UNA NOTICIA QUE TODO LO CAMBIA…

•abril 14, 2012 • 8 comentarios

    Hoy 13 de abril del 2012 me desperté con un fuerte dolor de cabeza y con angustia por una pesadilla que tuve. No tenía idea de que mi día sería exactamente lo contrario a lo que soñé ni de que sería hoy el día que tanto hemos esperado. Todo parecía indicar que sería un día ordinario pero tranquilo. Por fin, después de algunos meses, regresé como voluntaria al hospital y eso era algo muy bueno. La Pequeña Traviesa y Gran Guerrera tenía consulta hoy, como cada quince días o como cada semana, según la etapa del tratamiento en la que nos encontráramos. Así comenzó mi día: los tres camino al hospital. La Pequeña Traviesa y mi marido listos para la rutinaria consulta y yo lista para ayudar a los niños con cáncer en el hospital.  No imaginaría que un par de horas más tarde los doctores dirían: «Ha terminado el tratamiento.».

Llegaron las palabras que desde hace dos años y siete meses esperábamos oír. Para ser exacta, las palabras con las que soñábamos desde septiembre del 2009, cuando en el hospital nos dijeron que la Gran Guerrera tenía leucemia. En ese entonces ella iba a cumplir 9 años.

 Está por demás decir que cuando uno escucha la palabra leucemia, que se entiende como cáncer en la sangre, lo primero que llega es el miedo seguido de la angustia. Y, por supuesto, las lágrimas. En ese mismo instante comienza la lucha, la lucha más intensa, más dura, más fuerte: la lucha por la vida, la vida de la persona que uno ama sin límites sin condiciones y por la que uno lo daría todo, incluyendo la vida misma, sin pensarlo dos veces. Queda claro que a partir de eso todo cambia y para siempre. Todo se vuelve un «antes de la leucemia» y «durante la leucemia». Todo este tiempo uno lucha y reza porque llegue el «después de la leucemia», en la que la enfermedad ha sido superada y la persona sigue su camino con salud… Sin embargo, sabemos que no todos llegan a esa etapa del después y esa es la parte más dura, más más dura de todo el proceso. Porque uno lucha por la vida teniendo muy cerca a la muerte. La mejor manera de salir adelante es en equipo. El cáncer y todas las enfermedades de este tipo se combaten en equipo. El paciente necesita de todo el amor y toda la fuerza de las personas que lo rodean. Así que, aunque a veces el dolor nos lo quiera impedir, es sonriendo, es riendo, es viendo hacia el futuro como se lucha contra esto además del gran trabajo de los doctores. Por dos años y siete meses nuestras vidas giraron alrededor de los hospitales ya fuera por los internamientos, las quimios, los estudios necesarios o las consultas. Los primeros meses la Pequeña Traviesa no podía ir a la escuela, no podía ir al cine, prácticamente no podía salir. Inventamos cosas que hacer en casa. Después las cosas se normalizaron lo más posible. Pero la palabra cáncer como sinónimo de alerta (pon atención a todos los síntomas) está siempre presente. Lo que antes era «normal» deja de existir y todos los días hay que adaptarse a una nueva realidad, a una situación diferente. Los detalles que antes no eran relevantes, se magnifican. Todos los días sin excepción se dan gracias por un día más de vida y ese día se ve como el más grande regalo que jamás nadie haya recibido. Entonces, todos los días se vuelven ese regalo y todos los días se viven intensamente. Porque más que nunca se tiene presente el hecho de que no sabemos si habrá mañana. Y en el momento más vulnerable, donde las lágrimas parecen apoderarse de nosotros, de nuestra voluntad, uno tiene que levantarse y tomar la determinación de que habrá un mañana (o por lo menos de que haremos todo lo que esté en nuestras manos para que lo haya).

    Dos años y siete meses de esta lucha. También dos años y siete meses en los que hemos conocido a personas solidarias, nobles, dispuestas a darlo todo. Personas que aun sin conocerte, siempre tienen un abrazo disponible, una palabra de aliento, un kleenex. La parte maravillosa de estos momentos tan duros ha sido la de conocer a personas que sonríen en las situaciones más adversas y que tienen un corazón tan enorme que pueden amar a los extraños y solidarizarse con ellos. Aquí la famosa frase «somos compañeros del mismo dolor» toma un sentido muy profundo y doy gracias a todas aquellas mamás, a todos aquellos papás, que vieron por nosotros en los momentos difíciles, que nos dieron consejos, ánimos, abrazos, palabras de aliento y que también nos permitieron apoyarlos. Todos nos unimos para celebrar las victorias de un niño o para llorar juntos en los momentos difíciles. Se forma un vínculo que nunca había vivido antes. Doy gracias a todos los niños que me enseñaron el valor de la vida y el verdadero espíritu de lucha. A pesar de sus circunstancias, muchos de ellos les dan ánimos a los adultos o a los otros niños. Doy gracias a los doctores que me tuvieron paciencia, que contestaron mis preguntas con buen modo (y vaya que preguntaba y preguntaba y preguntaba…) y que pusieron todo de su parte para salvar a nuestra Guerrera. Doy gracias a Aquí Nadie se Rinde por el apoyo a la Pequeña Traviesa y por darme la oportunidad de ayudar a más niños guerreros. En dos años y siete meses he visto a niños salir adelante pero también me ha tocado vivir tristes despedidas. Hoy pienso en Aitana, Casandra, Andrea, Ángel, Tania, Wendy. Los llevo siempre en mi corazón. Su amor siempre los mantendrá vivos en nosotros. Pienso en Andrés, a quien no conocí, pero cuya última voluntad fue el ayudar a más niños como él; voluntad que se ha cumplido gracias a sus padres (a quienes admiro mucho y que son los presidentes de Aquí Nadie se Rinde). Pienso en las mamás de estos grandes angelitos que hoy ya no están con nosotros y en su ejemplo de fortaleza y les agradezco todo ese amor, esa entereza y esa capacidad de seguir ayudando para ganar esta lucha contra el cáncer. Yo me uní a esta lucha hace dos años siete meses y seré parte de ella siempre.

Hoy viernes 13 de abril de 2012 llegó la noticia como a las 10:30 de la mañana. La Pequeña Traviesa y Gran Guerrera fue dada de alta. Hoy comienza la etapa del después. Llegó la hora de guardar todos los medicamentos, de despedirse de las quimios, de enfrentarse a otras batallas, la principal ahora: mantenerse sana. Hay que seguir adelante y superar la etapa de vigilancia ( etapa en la cual ya no se le da ningún medicamento ni quimios pero que cada dos meses se realizarán estudios de control para cerciorarse de que las células ya no produzcan blastos). Lloré al recibir la noticia. Reí también. A lo largo del día he llorado y reído. Y sigo así. Ahora entiendo porque a veces se llora tanto en los momentos felices. Porque hoy lloro para liberar el peso de estos dos años y siete meses. Lloro para sacar el dolor y el miedo que me guardé. Lloro para sacarlo todo y poderme llenar de risas. Quiero reírme hasta que me duelan la garganta y el abdomen. Quiero reírme sin parar y que la gente piense que estoy loca, loca sin remedio, felizmente loca. Hoy guardaré todas las cajas de los miles de medicamentos en el cajón. Hoy rezaré para que los niños del hospital lleguen a este momento y un día (ojalá no tan lejano) sus papás puedan vivir este sentimiento. Lo deseo con toda mi fuerza.

Y no, mi vida nunca volverá a ser como antes de que la leucemia llegara a nuestra casa. Nunca. Será mejor porque somos más fuertes y más conscientes. Porque sabemos lo afortunados que somos por estar vivos, sanos y juntos. El dinero va y viene pero somos dueños de los más grandes tesoros: la vida, la salud y el amor, el amor que nos ha sacado adelante.

    Solos no habría sido lo mismo. Agradezco a nuestra familia y amigos, que nos mostraron que su apoyo y amor es incondicional porque estuvieron en las buenas pero sobre nos acompañaron en los momentos más malos, más difíciles, nos tuvieron paciencia y jamás, jamás, nos dieron la espalda sin importar que a veces nos alejáramos o no les mostráramos nuestra mejor cara. Gracias porque nos dejaron ser nosotros mismos y nos acogieron en todo momento. Gracias también a los que se volvieron nuestros amigos a partir de este momento.

    Me siento libre con una libertad que no conocía o que quizá ya había olvidado… y no necesito ninguna substancia ni alcohol para sentir que vuelo, para sentirme embriagada por una emoción que no me cabe en el cuerpo. No me cabe. Mi agradecimiento es infinito y mi sonrisa también.

    No puedo escribir más. La lluvia en mis ojos es fuerte ahora. Mis manos tiemblan. Y sólo quiero abrazar a mi familia.

Gracias por esta noticia que lo ha cambiado todo.

 

Vacaciones en Cuetzalan

•abril 10, 2012 • 10 comentarios

        Hay momentos en la vida en los que podemos prescindir de las vacaciones y esperar a la próxima oportunidad, pero hay momentos en los que necesitamos urgentemente esas vacaciones para salir de la rutina, despejar nuestra mente, fortalecernos. Nosotros las necesitábamos. En un principio pensé en ir a la playa, el mar siempre me llena de energía, pero fue necesario cambiar de planes y encontramos el lugar perfecto: Cuetzalan.


       Me gustan mucho los pueblos mágicos y Cuetzalan no es la excepción. Este lugar se encuentra en el estado de Puebla, en la Sierra Madre Oriental. Su nombre, en náhuatl, significa: «lugar donde abundan las plumas hermosas». Llegamos a este lugar en una tarde soleada. Nuestra primera parada fue al hotel.  Hotel MixtiNos quedamos en el Hotel Mixti, un hotel tranquilo, donde las personas son muy amables y donde también hay lugar para acampar.  Una vez listos, nos dirigimos al centro, era hora de comer.

  


 

        Cuetzalan es un pueblo cálido, te hace sentir bienvenido desde el primer instante, la gente es amable y sincera. A primera vista este lugar enamora. Sus empedradas calles, su iglesia, su mercado, sus restaurantes, su música.  Porque Cuetzalan tiene su música propia: el sonido del viento, de los pájaros, del náhuatl. Sí, del náhuatl porque en Cuetzalan se habla mucho náhuatl.  Para gran cantidad de sus habitantes, es su lengua nativa, inclusive, hay quienes no hablan español. En este maravilloso lugar los indígenas tienen la oportunidad de crecer y desarrollarse de acuerdo a sus tradiciones y costumbres. En realidad, así debería de ser en todos los lugares. ¿Por qué obligarlos a vivir como nosotros, a renunciar a su forma de vida? ¿Por qué no mejor los respetamos y aprendemos de ellos? ¿Por qué no convivir con ellos? En realidad, tenemos mucho que aprender de ellos. Mucho. Aquí en Cuetzalan la gente es auténtica, habla con el corazón y sus ojos dicen la verdad. No hay las veinte mil poses y fórmulas de cortesía que hay en la ciudad. Las personas te miran a los ojos sin miedo ni vergüenza. Esta autenticidad, esta libertad de ser uno mismo, esta manera de sonreír sin actuar me conmovió hasta las lágrimas.  Aquí sí se sonríe con todo el cuerpo y no sólo con la boca. Esas son las sonrisas que amo, que necesito para ser feliz. Se me llena el corazón sólo de pensar en los días en este pueblo mágico al que tengo que regresar.

       

   

Comimos en el centro. En la mayoría de los restaurantes se prepara comida típica y casera. Las cocineras sonríen y cocinan con gusto. Están abiertas a la plática y a las bromas. Ese día conocimos a Lupita con quien reímos bastante, mi marido se la pasó haciendo bromas y bueno, con Lupita no fue la excepción. Nos preparó unos ricos antojitos. Yo los pedí de queso. Después seguimos nuestro camino por las bellas calles del centro.  En las calles podemos encontrarnos con las hermosas blusas de chaquira o bordadas que hacen las mujeres indígenas. Ellas están sentadas, concentradas en su arte, hacer estas blusas es un arduo y admirable trabajo. Yo quiero tenerlas todas: con manga larga, sin mangas, manga corta, bordadas de azul, rosa o café, con chaquiras de diferentes colores. Quiero llevar puesta la historia de esas manos que nunca paran de tejer, coser, bordar: CREAR. No sólo se trata de blusas, también hacen rebozos, hay bandas para el pelo, bolsas y un sinfín de artesanías. Todo está hecho a mano.

           En el centro, en la plaza principal frente a la Iglesia, se puede disfrutar del espectáculo que ofrecen los voladores de Cuetzalan. Ahí hay un tronco que mide más de 20 metros y que tiene pequeñas tablas por las cuales los voladores suben. Una vez arriba, se amarran un lazo a la cintura y se preparan para el vuelo. Al sonido del tambor y de la flauta comienza su danza en el cielo, orgullo de su cultura, ofrenda a la naturaleza. Hay varios grupos de voladores y se presentan cada hora (dependiendo del día y de la fecha).

Nosotros fuimos en temporada alta, así que había varios grupos de voladores listos para dar un impresionante espectáculo.


Cascada Las Hamacas

Cascada Las Hamacas

Cerca de Cuetzalan hay más de 30 cascadas que visitar, así que después de comer, nos fuimos a conocer la Cascada Las Hamacas. A esta cascada se puede llegar en coche y no hay que caminar mucho para encontrarla. Aquí se puede nadar. El agua no está muy fría y sumergirse en ella es refrescante. La vista es hermosa.

Cascada Las Hamacas

 Lo más maravilloso de estar en Cuetzalan y sus alrededores es la oportunidad de convivir con la naturaleza, de estar rodeado de árboles, flores, agua, pájaros, un cielo despejado y el silencio amoroso que nos aleja del estrés citadino.  

Las Hamacas

Hay otras cascadas para las cuales hay que caminar mucho para llegar, como las Brisas (que

Camino a la Cascada Corazón del Bosque

son de las más conocidas) y como el Corazón del Bosque. Hay que adentrarse en la naturaleza para encontrarlas y poder admirarlas.  Y rodeados de árboles, de flores hermosas, de animales e insectos diversos, uno camina hacia el agua símbolo de vida.

Cerca de la Cascada Corazón del Bosque

Corazón del Bosque

Cascada Corazón del Bosque

Caminando a Cascada Las Brisas

La música del agua que cae hace que me den ganas de bailar, de ser parte de ese movimiento en el que todas las gotas se unen para formar una sola.

Las Brisas

Y sé que quiero volver y recorrer todos los caminos que llevan a las treinta y tantas cascadas en los alrededores de Cuetzalan. Quiero memorizarme cada camino y fluir con cada cascada y en ellas quiero ser libre siempre. Siempre.

Cascada Las Brisas


Yohualichan

Otro lugar que hay que conocer es la zona arqueológica Yohualichan, palabra de origen náhuatl que proviene de Yohualli (noche) e Ichan (su casa) y quiere decir «casa de la noche». Fue fundada por los Totonacas hacia el año 400 d.C. y comprende grandes edificios en torno a una gran plaza que mira hacia al norte. A pesar de ser un lugar impresionante, no había mucha gente, éramos casi los únicos ahí. Es el lugar ideal para cargarse de energía y sentirse en paz, en armonía con uno mismo, con la naturaleza y con nuestra historia.

Yohualichan

La próxima vez que vaya, además de llevar mi cámara, llevaré mi cuaderno y mucho tiempo disponible para sentarme a escribir. Muchas veces los mexicanos presumimos de las veces que hemos viajado al extranjero, pero no conocemos las maravillas de nuestro propio país.  Yohualican es digno de admirarse y de «presumirse» cuando uno habla de los lugares que ha recorrido, de los grandes viajes, de lo que uno «tiene que visitar».

Yohualichan

Yohualichan

Yohualichan

Yohualichan

Muy cerquita de Yohualichan se encuentra el Jardín Botánico Xoxoctic. Para quienes amamos

Xoxoctic

las plantas es el lugar ideal. Es un recorrido largo en el cual podemos aprender un poquito sobre plantas medicinales, de ornato, los diferentes tipos de orquídeas, helechos y más. También tiene un mariposario aunque en esta época no hay muchas mariposas. Esto se debe al clima, según nos explicaron. Es un recorrido increíble que se hace con un guía quien, con la mejor actitud, explica a detalle y contesta preguntas sobre las diferentes plantas y árboles. En realidad, pasó muy rápido el tiempo y no queríamos irnos. Me encantaron sobre todo los helechos y las flores. Desafortunadamente todavía no es época de tantas flores, así que habrá que regresar para disfrutar más de este lugar.

Xoxoctic

Xoxoctic

Xoxoctic


    Además de las cascadas, la zona arqueológica y el jardín botánico, hay muchas grutas que visitar. Muchas. Nosotros visitamos la gruta Los Corales y fue toda una aventura.

Gruta Los Corales

Al comienzo del recorrido, nos dan un casco y una linterna, ambos indispensables. Sin el casco, creo que habría terminado con varios chipotes y sin la linterna no se ve nada. No recomiendo esta aventura a quienes sean claustrofóbicos a menos de que estén dispuestos a enfrentar y superar su miedo. Hay momentos en los que falta espacio o da la sensación de que falta aire. Para poder pasar por ciertos lugares, hay que agacharse mucho, cuidar la espalda, los hombros, ir a paso lento para no resbalarse…pero vale la pena. A pesar de la obscuridad, hay mucho que ver.

Gruta Los Corales

¿Qué se puede decir de las estalagmitas y estalactitas? Y además las formas que podemos ver con un poco de imaginación y a veces, no tanta. Se puede ver la forma de un bebé y también la cara de Jesucristo. Es interesante todo lo que se puede ver con tan poca luz. Eso sí, hay que tener mucho cuidado, caminar despacio y tener mucha energía pues el recorrido dura más de una hora y uno termina exhausto. Salimos de ahí empapados en sudor y los pies nos temblaban de cansancio.

Grutas Los Corales


    Fue maravilloso visitar Cuetzalan en días santos. El jueves en la noche, al lado de la iglesia, se juntaron a velar a Jesús. Había muchos hombres y mujeres reunidos cantándole a Jesucristo. Pasaron toda la noche así. A mí no me había tocado ver algo así antes. Me había tocado ver representaciones del calvario de Cristo pero ver a las personas reunidas velando al Cristo, cantando su tristeza, fue algo nuevo para mí. Me llamó mucho la atención que eran los hombres quienes cantaban. El viernes en la noche vimos la Procesión del Silencio.

Procesión del Silencio

Recordé mi infancia en Querétaro. Varias veces nos tocó la procesión en el centro de Querétaro. Ahora la viví en mi última noche en Cuetzalan. Por un rato nos unimos a la Procesión.

Proecesión del Silencio

Procesión del Silencio

Caminamos junto con muchas personas en silencio. Un silencio amoroso que me dio una enorme paz. No me había sentido así en años.

Procesión del Silencio

Después nos despedimos. Y me perdí en la hermosa y enorme luna que lo iluminaba todo. Sentí tristeza de que fuera nuestra última noche ahí. Quiero regresar. Necesito regresar. Voy a regresar.


    Cuetzalan, el paraíso desconocido, el sueño que velará mi insomnio. ¡Qué orgullo ser Mexicana! ¡Qué orgullo que en mi país haya lugares como éste! Se me enchina la piel y empieza la lluvia en mis ojos cuando pienso en lo que tenemos, en nuestra historia, cultura y tradiciones. Amo mi país y con todo este amor que envuelve mi cuerpo me siento feliz. Hay grandes maravillas en este mundo, lugares que dejan huella, pero ninguno como México, mi México, nuestro México.




The Artist.

•marzo 20, 2012 • 4 comentarios

    Yesterday evening I saw The Artist, a movie by Michel Hazanavicus. I really wanted to go the cinema when it was released, but I couldn’t. Today I was finally able to see it. I didn’t know much about this movie. Just that it is a silent movie; that it won some Oscar awards; that the leading actor is French and his name is Jean Dujardin; that it was written and directed by Michel Hazanavicius. I didn’t know what to expect. I guess I was looking forward to seeing a romantic silent comedy. Well, I was wrong. Yes, it started like a comedy and yes, it is romantic, but, for me, it is much more than that.

    The story is about George Valentine, a famous actor of silent movies. He was funny and famous. He was a celebrity. Apparently he had everything: a career, a wife, a big house, money. But when the era of talking movies began, he lost everything and he was alone and lonely. Who would want an actor of silent movies when they could have young «talking» actors? He became a nobody. His last silent movie was a failure and he lost his enthusiasm and even his will to live. The only thing that kept him from killing himself was the love of Peppy Miller, the young actress who fell for him and took care of him, in spite of everything.

    I loved the performance of Jean Dujardin, who plays the role of George Valentine. At the beginning of the movie, he made me laugh a lot. But then, when things changed and he was miserable, I could really feel it. I was quite impressed by the nightmare he had in which he could hear the sounds of everything, the laughter but he couldn’t talk and he screamed but no sound came from his voice. I could feel his anguish. And then when the talking movies finally replaced the silent ones and he was completely lost… I could really feel his pain. It made me cry. For a moment I became George Valentine and felt completely lost. After that, I felt the cruelty of human beings, of the society we live in. How difficult it is to grow up and deal with the fact that what we do is obsolete, that we’re not needed anymore! So George Valentine was good for silent movies but he definitely wasn’t the talking type actor. And what worked for him, was not good for the others. Nobody recognized him anymore. Not only he was fired, but he was forgotten. It hurt me. How many times have I seen that happen? We live in a society in which indifference is quite common. We are only aware of what we need or what is important for us, but, what about the others? Of course not everything is bad, I mean, despite this, in this moments of darkness there is always a person willing to help us, willing to make this place a better world if we just allow her/him. In the movie Peppy is that extraordinary person. She doesn’t give up even though George is not willing to let her help him.

So, helplessness took over George. He sank in his misery and in his unwillingness to change. His love of life was slowly fading. He lost faith in himself and he definitely lost his dreams. It made me wonder. How many times have I felt like that? I mean, how many times have I felt like a total failure? Life is full of ups and downs. Sometimes we fail and sometimes the circumstances are against us. We feel helpless. His misery reminded me of my own moments of helplessness in the past. When things change, when we fail, when we lose, when we are «replaced», we think we are helpless. It seems that all the doors are closed before us, and we stand outside, cold and lonely, hungry and dreamless. And then we have two choices: fight against the helplessness or let it embrace us. In order to fight it, we need to adapt to changes and find another way to achieve our dreams, to succeed. Otherwise, we will end up losing ourselves. George Valentine almost lost himself. He didn’t want to adapt to change, until, he accepted the help of Peppy Miller and gave himself the chance of trying something new. He didn’t lose his personality and he didn’t talk in movies but he danced and he was really good at it. So he embraced life again and had the opportunity to become successful again. He had to fight for his «happy ending» and so must we.

With this movie I laughed, I cried, and I embraced life. After a storm we need to stand up again and rebuild what’s left of ourselves, reinvent us, and keep on going. The show must go on and nothing like a smile to make things better. I loved the Artist and I’m looking forward to seeing more movies with Jean Dujardin and directed by Michel Hazanavicus.

http://www.youtube.com/watch?v=OK7pfLlsUQM

Notas sobre el insomnio escritas por una insomne.

•marzo 17, 2012 • Deja un comentario

Me di cuenta de que tengo que comprar un nuevo colchón cuando al acostarme, me hundí en la cama y les aseguro que no tengo un colchón de agua. No sé si eso tenga que ver con mis sueños raros de estos días o sí sea sólo otra manera de torturar a mi espalda, digo, porque quizá no sea suficiente con la falta de ejercicio. Sólo sé que a veces es un gran reto lograr deshundirme de la cama y ponerme de pie. Sin embargo, es algo que es necesario hacer todos los días. Así que después de mi pleito habitual con la cama y de tener en cuenta que debo comprar un nuevo colchón en cuanto me sea posible, me pongo de pie y me lleno de agua la cara, luchando porque mis diminutos ojos puedan abrirse y volver a su tamaño normal pues yo pertenezco al grupo de los nuca seca-ojos de globo. Sí, nuca seca porque prácticamente nunca duermo y ojos de globo porque cuando me despierto mis ojos están tan hinchados que casi ni puedo abrirlos. Así que con ojos de globo, almohadazo en la cara y la melena de león, me dirijo al baño a tratar de hacer algo por mí persona. Afortunadamente, hasta ahora, las personas cercanas a mí que me han visto en el momento en el que me levanto y comienzo mi día, no han sufrido un infarto ni nada parecido. Claro que no me confío y por eso todas las mañanas, busco la manera de sobrevivir a la crisis de despertar. Una vez que me veo más o menos normal, digo suponiendo que pueda utilizar la palabra «normal» para hablar de mí misma, me tomo un vaso de leche o de té y estoy lista para comenzar el día…

     En fin, aun antes de que el colchón me «hundiera» en la cama, para mí nunca ha sido fácil ni dormir ni despertar. Desde que tengo memoria, dormir siempre ha sido un gran reto. Me cuenta mi madre que cuando yo era bebé casi no dormía. Inclusive alguna vez le llamó al doctor preocupada por eso. Fuera de lo anormal que puede resultar no dormir, todo estaba bien conmigo. Nunca he logrado dormir ocho horas de corrido, salvo en casos de enfermedad o cansancio extremo. Mi mamá se acostumbró a tener una hija nuca seca y nunca me obligó a dormir, afortunadamente. No sé si sea por su manera tan increíble de siempre respetar mi personalidad o porque ya estaba acostumbrada pues mi papá también es un nuca seca. El caso es que nunca me ha gustado dormir y me cuesta mucho trabajo conciliar el sueño. O, dicho de otra manera, siempre he sido y seré insomne. A diferencia de la mayoría de las personas, generalmente amo mi insomnio. Es tan parte de mí como lo es el respirar. Para mí no es una enfermedad, es un momento de encuentro conmigo misma…

    Para muchas personas el insomnio resulta un problema serio. Puede ser el resultado de haber cenado mucho. También sucede porque las preocupaciones le roban el sueño a la mente, o por alguna enfermedad. Mis razones son muy diferentes. La primera es una razón fisiológica: no necesito dormir tanto. No está en mis genes. Soy hiperactiva y tengo demasiada energía la mayor parte del tiempo. Me resulta imposible estarme quieta. Imposible. Por otro lado, está mi locura. Mi mamá me dijo que cuando yo tenía como tres años le dije que la vida es demasiado corta para desperdiciarla durmiendo. No puedo recordar eso. No tengo idea de dónde lo saqué pero algo hay de cierto en eso para mí, cuando duermo siento que no hago nada y me desespero. Creo que esas dos razones son suficientes pero no son las únicas. La tercera razón es mi amor a la noche. Sí, amo la noche, su calma, su silencio, su paz. Me encanta ver a través de la ventana y sentir como todo duerme en la ciudad. Los sentidos se agudizan en la noche. Los sonidos se intensifican. Los grillos me cantan, el viento me besa y, citando a Alberto Ruy Sánchez, «el silencio es el que más habla». En la madrugada me dan ganas de escribir, de pintar, de enloquecer, de expresarme. La noche me regala una libertad que no conoce fronteras y la posibilidad de encontrarme entre los dos mundos: el de lo consciente y el de lo inconsciente. Otra razón que quizá no es tan positiva, pero que es igual de importante, es el huir de mis pesadillas. El insomnio es mi refugio, es el lugar que me protege de ellas, que me han perseguido desde que tengo memoria. Mi cerebro tiene extrañas maneras de comunicarse conmigo y soy experta en sueños terroríficos. Una vez, en mi adolescencia, pasé tres días sin querer dormir porque estaba aterrada. Claro, al cuarto día, mi cuerpo ya no estaba en condiciones de hacer nada y caí como tabla desde las 5 de la tarde. Afortunadamente creo que estaba demasiado cansada como para tener pesadillas. El insomnio mucha veces para mí es sinónimo de paz. Consciente o semi-consciente puedo controlar a mis visitantes mientras que dormida pierdo el control por completo. La última razón por la cuál casi no duermo es porque no sé como desconectarme de la realidad, como dar paso al estado de inconsciencia. Cierro los ojos y me angustia no poder «perder el sentido». Conozco personas que con el simple hecho de acostarse, se pierden en su mundo de los sueños. Yo no. He tenido que idear diversas maneras de distraer a mi mente, de engañarla para que no se dé cuenta de que intento dormirme. Me pongo a crear historias, a pensar en lo que me gustaría lograr, a visualizarme en el futuro que quiero para mí y en medio de esos pensamientos, después de un largo rato, por fin logro perder la consciencia…

    A lo largo de mi vida he escuchado miles de advertencias. Personas que me dicen que debo dormir más, que no es posible que duerma tan poco, que en el futuro tendré serios problemas, que voy a envejecer más rápido… Y siempre me he rebelado ante esta idea: no tengo ni tendré serios problemas ni envejezco más rápido de lo que debo, sólo soy diferente, soy una nuca seca que, con excepción de su padre, no había encontrado a más nucas secas en el mundo. Sin embargo, hace casi dos semanas esto cambió cuando tuve la maravillosa oportunidad de asistir al curso que dio Alberto Ruy Sánchez en el Péndulo sobre su libro «Elogio del Insomnio». No solamente me encontré con varios insomnes, sino con la fabulosa visión de este talentoso escritor quien tampoco duerme mucho. Él describió al insomnio como la alucinación perfecta, el estado intermedio en el cual el delirio es posible y a través del cual uno permite que sus fantasmas los visiten, los buenos o los malos. Y me sentí como en casa. Por fin encontré personas como yo que se sienten orgullosas de su insomnio y que lo utilizan para crear.

Pienso que la noche está íntimamente conectada con el hecho de crear. Algo tiene en su silencio, su paz, su oscuridad que me atrae profundamente. Soy como un vampiro: amo la noche y me escondo de la luz; pero yo no me alimento de sangre, me alimento de palabras, la pluma y el teclado me mantienen con vida.

    Así que mientras la mayoría de las personas tienen dulces sueños, yo tengo dulces insomnios, ya sea en mi viejo colchón que intenta hundirme o en el puff que me ha acompañado desde mi infancia; ya sea contando ovejas, con un libro en la mano, con la pluma o con mis visitas sobrenaturales…

http://www.youtube.com/watch?v=vyrpRzdvp5U

Medianoche en mis Pensamientos.

•enero 14, 2012 • Deja un comentario

    Para mí las mejores obras no son las que se basan en las reglas, las que tienen la técnica perfecta, las que están bien elaboradas, las impecables. No. Para mí,las mejores obras son las que se valen de la técnica para expresar lo que llevan dentro. Es decir, la técnica no es el objetivo ni la meta, es la herramienta que les permite expresarse. Las obras que a mí me mueven son aquellas en las que el artista lo dio todo: toda su alegría, toda su tristeza, todo su enojo, TODO. Así son las obras que me transforman. Admiro a los artistas que hacen su arte con el corazón y no sólo con la razón.

    Creo que, al menos por un instante, debería darme la oportunidad de escribir sin pensar en reglas de gramática, en si lo que escribo tendrá sentido para los demás. A veces sólo hay que atreverse a escribir y punto. Dejar salir lo que nos inquieta. Liberarnos. Desnudarnos sin miedo a ser tan vulnerables, sin estar tan conscientes de nuestras fallas, sin obligarnos a ser «perfectos». Quizá sea este sea el mejor momento para hacerlo porque no podría sentirme más vulnerable ni más imperfecta; en realidad, no tengo nada que perder. Nada. No hoy que es medianoche y estoy segura de que Morfeo me ha abandonado, por lo que no tengo ganas de ir a la cama. Por el contrario, me siento hiperactiva. Disfrutaría mucho salir a correr ahora, sentir el viento en mi cara y al silencio, abrazarme. Siempre he tenido el sueño de salir en la noche, correr, caminar, vagar por las calles, por los parques, disfrutar de la paz que se siente cuando casi todo el mundo duerme. No sé si algún día pueda hacer ese sueño realidad pues, por lo menos en esta ciudad, sería como una especie de suicidio. Lo más cercano a hacerlo realidad fue en Tampico cuando visité a mi amigo-hermano. No estábamos cansados y estábamos en medio de una plática interesante, nos salimos de su casa ya entrada la noche para caminar por un largo rato. Hoy quisiera sentir el viento nocturno en la cara, aunque me diera frío. Sólo puedo ver la noche a través de la ventana. Intento encontrar paz en la música. No tengo fuerza para llorar. Por primera vez en mucho tiempo siento una cierta indiferencia ante todo, como si me estuviera quedando vacía. Estoy temblando y no quiero levantarme por mi chamarra. No quiero luchar. No tengo ganas. Me siento rota por dentro y llena de preguntas. Siempre elevo mi optimismo al máximo. Encuentro motivos para sonreír. Lucho. Me levanto. Me río. Disfruto. Agradezco. Busco razones en lugar de buscar respuestas… excepto hoy.

    Hoy no. Hoy sueño con acostarme en el suelo y permitir que su dureza me relaje la espalda. No tengo ganas de dormirme ni de despertarme. No quiero creer. Estoy harta de que todos mis defectos estén siempre al alcance de todos. Ya me cansé de luchar contra corriente y tener tantas piedritas en el zapato. Desde que tengo memoria me he pasado la vida defendiéndome. De niña se burlaban de mí por ser zurda: cortaba mal y escribía, peor. Para colmo era tímida lo que suele confundirse con pesada u orgullosa, por consiguiente, casi nadie me hablaba y si lo hacían, era para burlarse. Por si fuera poco, era el bicho raro al que le gustaba leer en los recreos en lugar de jugar. Para cerrar con broche de oro, escribía poesía y hacía malos dibujos. SÍ, soñaba con ser pintora pero dibujaba tan mal y se burlaban tanto que acabé por refugiarme en la escritura. La pluma nunca, ni en mis peores momentos, me ha dado la espalda. Como ya lo saben casi todos los que me conocen, crecí siendo la flaca fea, la popotitos, la calaca. En la secundaria además de la flaca fea era también la «vitola no te acerques». Pasaron muchos años antes de que lograra quitarme estas etiquetas de encima, antes de que pudiera dejar atrás a todos los que me gritaban eso al unísono y muchos años más antes de que dejara de creer que era cierto. Con respecto a este tema, también pasé muchos años de mi vida, en mis tiempos de maestra, luchando contra el bullying, trabajando fuerte en crearles conciencia a los niños, en enseñarles a tener tolerancia, empatía, solidaridad. Ya no soy maestra, pero sigo luchando contra eso. Y  me encuentro que ninguna de mis palabras, ejemplos y ni siquiera experiencias dolorosas sirven para hacer que el bullying sea menos atractivo. ¡Cuánto duele! Pero bueno, sigamos adelante. Crecí y dejé atrás, en medida de mis posibilidades, a la flaca fea. Escribí para una revista. Tomé clases de pintura y aunque todavía me falta un largo camino por recorrer, dejé de hacer cosas tan «feas». Reencontré mi camino y mi sonrisa. Seguí adelante fuerte y luchadora. Así me he enfrentado a los retos que tengo en frente y he dado el cien por ciento sin siquiera pensarlo. Me gusta dar todo mi amor y lo mejor de mí a las personas que quiero. Pongo todo mi esfuerzo y dedicación en mi trabajo, en mis «obligaciones», en lo que se me pida. Con cierta frecuencia me olvido de mí misma porque me concentro en los demás, en hacerlos felices. ¿ Y qué sucede? Me exigen y exigen. Me insultan. Me descalifican. No hago lo suficiente. No importa cuanto me esfuerce, siempre hay algo que hago mal. No tengo derecho a enojarme ni a cansarme. Es mi obligación sonreír siempre y callarme aún cuando hay alguien que me insulta y descalifica. ¿Estaría bien crearme una sonrisa permanente como la del Guasón en Batman The Dark Knight? .

Hoy no tengo entusiasmo, ni razones ni respuestas (bueno ésas nunca las tendré). Tengo veinte millones de defectos y el corazón arañado. ¡Cómo quisiera ser la misma de antes! No sé si pueda volver a serlo. Tampoco sé como lograrlo. Me ahogo, lentamente, sin poder evitarlo. Me observan mis implacables jueces. Pienso en la pintura de la «Jeune Martyre» de Paul Delaroche. Una parte de mí siempre se ha identificado con esa pintura, una parte de mí está ahí, con ella, sumergiéndose en el agua sin sumergirse realmente…


No soy artista y disto mucho de serlo. Me falta mucho para lograrlo pero al menos hoy he escrito con el corazón y me he atrevido a mostrarlo. Eso me anima un poco. Estoy fabricando mi propia medicina y encontraré la forma de sanar pronto. Regresaré con una mejor cara y una nueva sonrisa. Encontraré la manera de hacerlo. Tengo a la pluma y al teclado; pero, por sobre todas las cosas, me tengo a mí misma aunque a veces me cueste trabajo saberlo.

Many reasons for being a Grinch and one not to…

•enero 2, 2012 • 3 comentarios

    Finally Christmas is over. It is time to «go back» to normal and start this year 2012 with a lot of positive energy. I guess I can be myself again. Anyway, many people don’t understand why I hate Christmas and why I become the «Grinch». I guess that now that the holidays are over, it’s a good moment to explain. So I came up with a list of the reasons for being the Grinch.

1. For many people (NOT everyone) Christmas only means presents. You must give presents otherwise you’re considered ungrateful, selfish or simply undesirable. And it is not that I am against presents, but, first of all, it shouldn’t be an obligation and second of all, sometimes it is too expensive and there isn’t enough money. So it makes me feel bad to buy them and it makes me feel bad not to. Above all, the meaning of Christmas should not be related to presents, toys, spending a lot of money. Due to this, there is an overdose of advertisements about «showing how much you love someone» by buying them an expensive something. As if love were related to money! Can love be measured by the presents one has received? Of course not. Besides that, the Christmas invasion starts in October! Well, nowadays, Christmas arrives before our offering for the Día de los Muertos (Day of the Dead) is ready. I sometimes feel so overwhelmed that by December I’m in no mood for Christmas decorations.

2. I definitely don’t enjoy the «I love everyone in Christmas» mood. I mean people can be selfish and mean throughout the year but all of a sudden they love everyone just because it is Christmas. So after criticizing, being hostile, etc, for one day they are all about love. I mean, a person can be really mean almost every day, but when it comes to Christmas this person is so sweet, so caring so nice, and this would be great if that were a wonderful long-lasting change of attitude but, a few days after Christmas is gone, suddenly the magic ends and they are back to their old angry selves again. I’m against pretending to be someone just because it is December the 25th. It is a «wonderfully» sweet date, too sweet for me.

3. Then, the commitments. Since it’s an important date, there are all these «must go» parties, reunions, etc. At least, since I work at home, I was «commitment» free this Christmas.

4. In spite of the peace and love message, everyone is stressed. They struggle to find the right present, the right dress/suit, the right food, the right dessert…

5.Then there are the memories. Christmas is also a difficult time because it brings back all kinds of memories: happy ones and ones related to difficult or sad times. And the memories of the ones we love who are not with us anymore.

6,. It also has to do with the wishes that didn’t come true or the goals we weren’t able to achieve, because it’s just at this time of the year when we think about the things we achieved or didn’t achieve throughout the year.

These are my reasons. Since my heart is not two sizes too small like the Grinch’s (or so I hope) that wouldn’t be a reason for me. But, like the Grinch, deep inside me there is a little (just a little not too much) love for Christmas. And there is just one reason in my list of reasons for not being a Grinch in Christmas. But I guess it is worth a million. Above all, what makes me enjoy that crazy day is the blessing of spending this day with all my family, that moment in which all of us are together at my mother’s house: my father, my siblings, their families, my family, all the families together as one, smiling, making jokes, hugging, giving each other the greatest present of all: love, that kind of love that lasts forever. And that’s why, in the end, at the very last minute, the ice in my heart melts and I’m happy and fully enjoy Christmas Eve.

Facebook en mi vida.

•diciembre 31, 2011 • 2 comentarios

Después de varios meses, por fin, mis manos pueden jugar con el teclado, tienen la libertad para escoger las palabras pues hoy no se trata de traducir ni de transcribir, se trata de contar algo, tal vez. Escribo en el penúltimo día del 2011 después de meses de no tocar mi blog y de sentir que imploto: la falta de oportunidad para escribir hizo que la bomba de mi voz e ideas se moviera adentro y no fue nada agradable. Sin embargo, justo antes de cerrar este ciclo, las palabras aparecen ante mí y la voz, por fin, puede salir…

El tema de hoy será mi vida en Facebook o, mejor dicho, el efecto de Facebook en mi vida. Como todo lo que se trata de Internet, he oído comentarios positivos y otros muy negativos. Se habla del miedo a encontrarse gente que haga daño, se dice que a través de las redes sociales se puede secuestrar más fácilmente a la gente, que conocer a personas vía estas redes es un peligro, y más. Yo, en realidad, pienso que como todo en la vida, tiene sus cosas buenas, y sus cosas malas. Tener o no una buena experiencia en Facebook y otras redes sociales, depende mucho de nosotros. Todo tiene sus riesgos y debemos tomar las precauciones necesarias. Es nuestra responsabilidad qué cosas compartimos y a quienes conocemos. Quiero decir, es como, conocer a alguien en un «antro» o en la calle. Cuando ese extraño se nos acerca, nosotros decidimos si contestarle o no, y en caso de aceptar salir con la persona, tenemos que tomar las medidas adecuadas para no ponernos en riesgo. Claro, en Internet debemos ser todavía más precavidos pues no sabemos quien está «del otro lado de la pantalla».

Facebook ha traído muchas cosas a mi vida. Realmente ha sido un fenómeno para muchos de nosotros. Quizá comenzaré por decir que me da la oportunidad de comunicarme y expresarme con mis seres queridos ya que nunca he sido buena para usar el teléfono. Antes de los e-mails, de MSN Messenger y del Facebook, me costaba mucho trabajo mantenerme en contacto con las personas. Mi aversión al teléfono siempre ha sido grande. Esto no quiere decir que me disguste hablar con las personas, claro que no, me encanta platicar y estar en contacto con las personas que son parte importante de mi vida, pero el hecho de acercarme al teléfono y marcar… pues es para mí una misión casi imposible que rara vez logro llevar a cabo. Para colmo, soy una persona nocturna, generalmente, cuando me llega la inspiración para marcar, ya pasan de las once y pues la mayoría de las personas ya duerme o quiere dormir a esa hora. Así que la aparición de los medios de comunicación cibernéticos me permitieron estar más en comunicación con mi familia y amigos. Sí, para mí Internet ha sido un gran invento.

Me encontré con Facebook en el 2007 gracias a mi hermana, quien me mandó una invitación. En un principio, en realidad no sabía como usarlo y tampoco tenía mucho sentido para mi. Casi no escribía nada, tenía pocos contactos y, principalmente, me dedicaba a jugar, a usar las diferentes aplicaciones que más tarde me aburrieron. Poco a poco eso fue cambiando: mis amigos que viven lejos también empezaron a usar Facebook y a subir fotos. Facebook se convirtió en una forma de compartir fotos sin tener que estar mandando varios e-mails. Muchos de mis amigos /contactos escribían que estaban haciendo en ese momento. Al principio, no escribía prácticamente nada, después se convirtió en otra manera de hablar para mí…

Solía ser muy tímida y cerrada. Al abrir mi cuenta Facebook era sólo una forma de entretenimiento. No escribía mucho y sólo compartía algunas fotos para mis amigos que estaban y siguen estando lejos. No escribía mucho en mi «estado». Con el tiempo eso fue cambiando. Me gustaba leer los «estados» de mis amigos, saber cómo se sentían, que estaban haciendo con sus vidas y poco a poco fui sintiendo la confianza de compartir mis ideas, experiencias y locuras. Abrirme dejó de ser una tortura y empezó a convertirse en algo divertido.

Con respecto a los «extraños», son pocos los «desconocidos» en mi lista de contactos, pero muy de vez en cuando me he arriesgado a hacer amigos vía Facebook. A través de uno de los juegos, conocí a alguien amante del arte, como yo. Nos hicimos amigos «cibernéticos» y semanas después me invitó a la inauguración de la exposición de una famosa escultora y pintora. Por supuesto asistí. Las esculturas me encantaron. Conocí a mi amigo en persona, me presentó a su novia y a sus amigos. Jamás imaginé que entre esos amigos estaría mi futuro marido. Se puede decir que, de manera indirecta, fue a través de Facebook que conocí al hombre con el que casi un par de años después me casaría.

Por medio del Facebook me han encontrado y he encontrado amigos de hace muchos ayeres, amigos de los cuáles creí jamás volvería a tener noticias. Y después de escribirnos algunos mensajes, nos hemos vuelto a ver. Me ha dado la oportunidad de conectarme con mi pasado para vivir nuevas cosas en el presente.

La distancia se acorta. A veces parece que, aunque vivo muchos kilómetros de distancia de mis tíos, de mis amigos cercanos, estamos sólo «a un clic» de distancia. Gracias a las «misiones» de Farmville, mi tía, las niñas y yo trabajábamos en equipo. Nos comunicábamos al organizarnos para «sembrar» y «cosechar», siempre buscábamos ganar el primer lugar. Eso propició que nos escribiéramos muchos mensajes y, aunque hace ya casi un año que dejé de jugar Farmville, el lazo de comunicación que se estableció en ese momento se fortalece más cada día y los mensajes que nos escribimos ahora son más largos y más personales.

Hoy en día sé cómo les va a mis compañeros de la primaria, de la secundaria y de la prepa, de la universidad, de mis anteriores trabajos e inclusive mis ex alumnos han dado señales de vida. Me hace sonreír cuando me escriben, cuando comparten videos, fotos, cuando comentan mis locuras. También en los momentos difíciles he recibido apoyo de personas de quienes no esperaba nada…

He encontrado oportunidades de trabajo y varias puertas se siguen abriendo. No faltan anécdotas, detalles que todavía me sorprenden. En realidad, la mayor parte del tiempo escribo lo primero que se me viene a la cabeza. Curiosamente siempre tengo la sensación de que casi nadie lee lo que escribo y siempre es una sorpresa el encontrarme con alguien que. tengo siglos de no ver y está al tanto de mi vida porque sí me lee en Facebook. Hace unos meses terminé una traducción y salí con prisa al dentista. La «chismosa» que hay en mí escribió justamente eso en mi «estado». En la esquina de mi casa me encuentro a una amiga con la que estoy en contacto solamente en Facebook y me dice: «hola, qué bueno verte en persona y no sólo en Facebook, qué bueno que ya terminaste la traducción».

Afortunadamente mis experiencias han sido en su mayoría muy positivas. Para mí, lo importante es cuidar lo que comparto. Lo que no quiero que nadie se entere, jamás lo publicaré. Por más protegido que esté mi Facebook, nunca se sabe quién pueda leerlo y queda claro que Internet jamás ha sido un buen lugar para guardar secretos. No me gustan los chismes, los comentarios negativos, hablar mal genera violencia. Por el contrario, para mí es un lugar para compartir lo bueno que hay en la vida, para dar ánimos y buscar hacer sonreír a los demás.

Para terminar, hay una función de Facebook que descubrí hace tres meses y, debo admitir que es, quizá, la más mágica de todas aunque para muchos parecerá la más absurda. Tal vez antes yo también habría dicho: «¡Qué ridículo!». Hoy, no podría decir eso. Alguien muy cercano murió hace unos meses. Como suele suceder cuando se trata de la muerte, nadie se lo esperaba. Me sentía muy mal. Estaba trabajando, sentada frente a la computadora cuando recibí la noticia. Me tomó un tiempo encontrar la calma, detener la tormenta en mis ojos. Después, en medida de lo posible, me tranquilicé un poco y al ver su página en Facebook decidí escribir en su muro. Le escribí que lo extrañaría y también escribí para dar la noticia a todos sus amigos. A pesar de que ya no estaba con nosotros, escribirle fue una oportunidad de «enviarle» mi mensaje. No fui la única. Después de mi mensaje, hay más de veinte mensajes de todas las personas que lo queremos. Los primeros fueron de despedida. Muchos encontramos en su muro una manera de decir adiós, de decirle cuánto lo extrañamos, de expresar nuestra tristeza. Ahora se ha convertido en una manera de compartirle nuestros sentimientos. Sabemos que ya no está en este mundo, pero ver su foto, escribir en su muro da alivio, da paz y abre la puerta para expresar los sentimientos que a veces uno se guarda por no tener a quién decírselos o no saber cómo decirlos… y así uno se siente mejor. Somos varios los que ocasionalmente seguimos escribiendo en su muro, compartiendo la tristeza que nos da su ausencia así como las cosas buenas que él nos dejó. No estamos solos e indirectamente nos ayudamos a sentirnos mejor, a dejar ir la tristeza y a mantenerlo vivo en nuestros corazones. Nuestras palabras en su muro nos ayudan a sanar. Es un lugar en el que sentimos que podemos encontrarlo, un lugar «físico-virtual» que nos permite dejarle nuestros mensajes.

Facebook puede ser muchas cosas buenas o muchas cosas malas. Todo depende del giro que le demos, de lo que publiquemos… Sé que son muchos los factores, lo sé; sin embargo, a pesar de toda la mala fama que para muchas personas Facebook tiene, a mí me ha dado grandes oportunidades y eso realmente lo agradezco.

Understand why.

•septiembre 7, 2011 • Deja un comentario

«Dad says I’ll understand when I grow up. He tells me that all the time now and I want to be big like him so that I can understand everything. It must be lovely to wake up in the morning and understand everything.»

Frank Mc Court (Angela’s Ashes)

    Unfortunately, when we grow up, we still don’t understand everything. I have never understood everything, not even now when I’m 35 years old. I can’t imagine that wonderful (or maybe not so wonderful sensation) of opening my eyes and understand everything. I guess it would be quite comforting to understand. Would it help to deal with the pain or just make it worse? Just imagine if one day we wake up and see things with the light of knowledge, with the answer to all of our questions in front of us. What kind of questions would you ask? What kind of answers would you get? Would they give comfort or just the opposite? I wonder. I wonder what I would do if I got my answers, if I could understand everything. What would I do with all the knowledge? Would that help me to make this place a better place?

    I guess I only have one question that can be applied for a million of questions: Why? I wish I could understand why. That’s the only answer I want, the only answer I need. Of course it is not just a plain small simple black why… obviously not. It’s a humongous infinite very noticeable WHY.

Yes, a humongous why came to my mind, again, today while I was at the gym. I was just walking on the treadmill and watching TV (yes, there’s at TV there). At

the beginning, nothing new, just sitcoms I don’t even like… but then… the news. There was no sound but the images spoke for themselves. They were about very hungry children. The poor children, some of them were babies, were so skinny that you could see their bones, one of them couldn’t even walk because his legs were so thin… The news were about how Mexico was helping these kids in this place. But that’s all I could get. My eyes became a little watery. And that’s how my day started… Why? Why are there so many children in the world suffering from hunger when there are so many people around the world so rich that they can spend thousands, even million of dollars in nonsense? Why? Can somebody tell me why? Why???? I DON’T UNDERSTAND.

    So once it comes to my mind, the never-ending list of «whys» tortures me for a long time and it reminds me of little Francis in Angela’s Ashes: «It must be lovely to wake up and understand everything». Oh yes. It would be lovely to wake up and understand why these children are dying of poverty when other people are soooo rich! Then… Why are there mothers who have abortions or mistreat/torture their babies (in Mexico it’s common that some mothers «throw» their babies to the garbage can on the streets) while there are other women that long so much for having babies, who have so much love to give and they can’t get pregnant? I wish someone could tell me why. Why are there people who steal, who hurt, kidnap, torture, or kill innocent people? And why these people are healthy and strong enough to commit these crimes even many times a day while other innocent good people are suffering from terrible diseases such as cancer, arthritis, multiple sclerosis, etc.? Why do many innocent people go to jail while the greatest criminals are free and even worshipped sometimes (these reminds of Natural Born Killers, a movie that criticizes this)? Why is it easier to hate than to love? Why is it easier to criticize than to help? Why do societies punish the people who are different? Why is it so easy to hurt but so difficult to heal? Why? Why? Why? I DON’T UNDERSTAND.

    And the day goes by, and I keep growing up, and I never understand. I wish I could understand. I wish I could have the answers and use them to make this world a better place. But I don’t have them and I guess I never will… so I must find other ways to help, other ways to teach love and tolerance. To give everything I can to those in need. So instead of asking more «whys», I must ask «HOWs». HOW can I make this world better? HOW can I make a difference? HOW?