Un atardecer en Mount Washington, Pittsburgh.

Los atardeceres me hacen feliz, por eso cuando Fabricio me dijo que veríamos el atardecer en Mount Washington me emocioné. Ahí se tiene una vista panorámica de la ciudad y se pueden tomar las mejores fotografías. Estaba saboreando ese momento desde que nos subimos al coche para llegar allá.

Apenas íbamos en camino y el sol ya empezaba a ponerse.

Atardece en Pittsburgh

Cerca del Mount Washington, hay también un mirador. Hicimos una pequeña parada y valió la pena. Me gustó la vista. Aunque ya eran casi las nueve de la noche, todavía había mucha luz. Los días son largos en el verano, muy largos.

No exageran cuando dicen que en Mount Washington se encuentran las mejores vistas de Pittsburgh. No éramos los únicos ahí con la cámara (celular en nuestro caso) en mano. Estaba atardeciendo. Llegamos justo cuando el cielo comenzaba a teñirse de rojo.

También es posible tomar el funicular que ofrece un pequeño recorrido para subir y bajar la montaña.

En esta zona están las estatuas de George Washington y de Guyasuta, líder de los Senecas. Dos estatuas enormes en la montaña, alrededor de Pittsburgh, dos líderes reunidos cara a cara y yo preferí tomarle la foto a Guyasuta. Siempre me ha llamado la atención la historia de los nativos americanos.

Guyasuta, líder de los Senecas y George Washington
Pittsburgh

Anocheció. En cuanto terminara el partido de baseball en PNC Park el estadio de baseball, iba a haber fuegos artificiales. Decidimos esperar para verlos. La noche trajo viento consigo y sentí un poco de frío.

Tenía curiosidad por cómo se verían los fuegos artificiales desde dónde estábamos. Había muchas personas, entre ellas un par de fotógrafos esperando también el momento. Pittsburgh se iluminó y – mientras tanto- yo era feliz mirando la ciudad llena de luces.

No me gusta el sonido de los fuegos artificiales pero me encanta el juego de colores. Sería genial si sólo se tratara de explosión de luz sin sonido. Mirar el espectáculo a esta distancia fue alucinante, hasta se me olvidó que tenía frío.

Fireworks in Pittsburgh

Ya era medianoche. Entramos al museo, que es justo también donde se toma el funicular para pasear por la montaña. Todavía estaba abierto. Vimos fotografías de diferentes épocas de Pittsburgh. Fabricio me fue explicando cada una con detalle, contándome a la vez la historia de Pittsburgh. ¡Fue la mejor visita guiada!

¿Qué más puedo decir? Sólo que Pittsburgh me conquista con su cielo azul intenso, sus caminos llenos de árboles, sus ríos y los cientos de puentes que los atraviesan. Fue un privilegio volver a este lugar tranquilo, limpio y lleno de naturaleza. Lo extraño.

~ por Naraluna en agosto 13, 2019.

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