Un Día de Calma

Temprano al despertar admiré el cielo a través de la ventana. Las nubes son hermosas. Me gusta despertarme primero y disfrutar de ese efímero silencio que existe mientras los demás duermen. Está mañana la vivimos sin prisa.
Almorzamos en un restaurante llamado Eat’n Park. Disfruté unos deliciosos “blueberry pancakes”.  Me encantan. Todos platicamos muy a gusto. Me sentí bien.

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Después acompañé a Fabricio a realizar las cosas que tenía pendientes.  Conocí su lugar de trabajo. Lo ayudé un poquito a hacer pizzas y fue divertido.  Mientras él manejaba yo miraba las casas. Me gustan mucho. Me recuerdan a algunos cuentos y también varias películas. Son como las casas de dulce en las portadas de la revistas americanas de repostería de mí abuelita. Me alegra mirar las calles e imaginarme caminando en ellas.
Fabo me pidió que lo ayudara a hacer una piñata. ¡No recuerdo cuando fue la última vez que hice una! Creo que fue con mis alumnos en Navidad para una posada. Fuimos a comprar los materiales para hacerlos. Me encanta visitar las tiendas aquí, me siento como niña en una juguetería.  No compré nada pero me divertí viendo las cosas que me gustan y que no hay en México.
Comenzamos a hacer la piñata Fabricio, Susan y yo.  Fabricio se desesperaba y Susan y yo reíamos.

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Hoy no fue un día para visitar lugares sino para convivir más, platicar, para adaptarme un poco más a Pittsburgh.
En estos días voy aprendiendo a recibir también, a darme la oportunidad de que me consientan. Siempre me gusta ser yo quien dé, quién consienta, quién esté a cargo. Muchas veces me he sentido mal y me recrimino cuando no es así.  A veces hasta me siento insegura como si estuviera haciendo algo malo.  Estoy aprendiendo a recibir. A entender que no siempre debo estar a cargo de todo, que a veces no sólo es bueno sino necesario dejarse querer.  Hay que dar pero también recibir.
Hoy me siento rodeada de amistad, de cariño, de oportunidades.
Estoy aprendiendo a aceptar los regalos, bendiciones que la vida me ofrece sin cuestionarme ni recriminarme. Este es un buen momento para empezar a tomar la felicidad que llega sin barreras ni culpas, sin decirme  que no me lo merezco.
Me hacía mucha falta viajar. Mucha falta y me siento satisfecha y muy conmovida.
Con sus altas y sus bajas, la vida es un lugar maravilloso.

~ por Naraluna en julio 25, 2015.

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