Cartas para Nadie. Cuadragésimo sexta carta. Quiero Correr.
11 de Junio 2023
¡Hola! ¡Qué alivio, Nadie, por fin llovió! Estos días la ciudad ha sido un sauna inescapable.
Llevo días con los pies inquietos y sólo una pregunta: ¿Cuándo volveré a correr? No siempre me gustó hacerlo. Lo intenté en mis veintes pero perdí la paciencia pues siempre terminaba con dolor de caballo. Eso cambió en mis treintas, lo hacía para sobrellevar el estrés.
No empecé a correr por pasión a este deporte, ni siquiera porque me gustara, lo hice para resistir, para no darme por vencida en momentos muy duros. Recuerdo sobre todo aquella madrugada, la de mi cumpleaños. Unas horas antes Rebeca había ingresado al hospital (INP), en muy mal estado, tenía leucemia. Sólo los padres biológicos podían entrar a verla y yo, yo no soy su madre biológica. Nunca me ha dolido tanto no serlo como en ese momento, cuando más necesitaba abrazarla. Por unas horas, mis cuñados estuvieron conmigo esperando noticias sobre la condición de Rebeca afuera del hospital. Después de la una, me quedé sola y me fui al estacionamiento con la intención de dormirme un rato en el coche pero estaba demasiado desesperada. No era un lugar techado, entonces se me ocurrió correr. Daba una vuelta, luego otra, a veces muy rápido con enojo, otras con llanto. Iba y venía una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez. Así recibí mi cumpleaños (nací a las dos de la mañana). Me detuve cuando me venció el agotamiento y llegó la calma. Entonces pude subirme al coche para descansar, o por lo menos intentarlo.
En momentos de ansiedad, estrés, miedo, tristeza, frustración, impotencia, correr me permite poner la mente en blanco, encontrar paz, ver las cosas desde otra perspectiva. Años después, empecé a hacerlo con disciplina, constancia y un gran entrenador que tiene fe en mí. Participé en mi primer medio maratón. Me quedé con ganas de más. Esa distancia me encantó. Tenía tanta sed por correr ( todavía la tengo) que no podía detenerme.
Cuando tengo niveles altos de ansiedad, cuando los pensamientos negativos toman a mi mente prisionera, corriendo puedo alejarme de ellos, corriendo me libero, vuelvo a estar tranquila y la crisis pasa. Me mantengo enfocada: tengo que poner atención a mi cuerpo, a mi entorno, a la meta. Mis problemas se ven menos grandes al terminar. A menudo he logrado resolver algún dilema o desarrollar alguna idea después de una larga carrera. Duermo mejor, soy más creativa y tengo más recursos para mantener una buena salud mental, emocional y física.
En esta tarde gris, Nadie, pienso en aquella madrugada, en las veces en que salir a correr me ha ayudado. Llevo más de seis meses sin hacerlo. En agosto será el Maratón de la Ciudad y no voy a participar. Estoy inquieta, hiperactiva, desenfocada.
Para distraerme, hoy modifiqué el patrón de una pulsera que diseñé, la cuál se ve bonita pero no me encantó. Quedará mejor la próxima vez. Eso me animó.
Acabo de asomarme a la ventana de mi cuarto para ver el atardecer. Tomé unas fotos para ti. ¡Mira el cielo, Nadie, míralo! Todos los días la naturaleza ofrece espectáculos que nutren mi alma: figuras en las nubes, cielos que parecen océanos, mariposas, colibríes, bugambilias, jacarandas, pinos. Sigo extrañando a mis grillos querido Nadie, aquí sólo los he escuchado un par de veces en casi cuatro años.
Un abrazo,
Carla



Gracias. Lo leí en buen momento.